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Limericks
de María Elena Walsh

 

 

Una vaca que come con cuchara
y que tiene un reloj en vez de cara,
que vuela y habla inglés,
sin duda alguna es
una vaca rarísima, muy rara.

 


Si una tortuga llega de Neuquén
a Buenos Aires en un santiamén,
lo más probable es que
no haya viajado a pie.
Seguro que fue en ómnibus o en tren.

 


Un hipopótamo tan chiquitito
que parezca de lejos un mosquito,
que se pueda hacer upa
y mirarlo con lupa,
debe ser un hipopotamito.

 


Un gato concertista toca Lirzt,
una lechuza va y le dice - Chist,
me aburres por demás,
cambia ya de conpás
que tengo ganas de bailar twist.

 


Un canario que ladra si está triste,
que come cartulina en vez de alpiste,
que se pasea en coche
y toma sol de noche,
estoy casi seguro que no existe.

 


Si cualquier día vemos a una foca
que junta margaritas con la boca,
que fuma y habla sola
y escribe con la cola,
llamemos al doctor: la foca es loca.

 


Hace tiempo que tengo una gran duda:
hay una vaca que jamás saluda,
le hablo y no contesta.
Pues bien la duda es ésta:
¿Será mal educada o será muda?

 


Un gato de la luna dijo miau
justo cuando pasaba un astronauta
que iba tan ligero
que se quitó el sombrero
pero no pudo contestarle chau.

 


Una pava con fama de letrada
fue a decir un discurso en Ensenada.
La aplaudió mucha gente
pero, naturalmente,
la pava solo dijo una pavada.

 


Cada vez que pasea muy campante
se lleva la trompita por delante.
Más llevándola atrás
yo pienso que, quizás,
viviría al revés, pobre elefante.

 


Si un toro en vez de ser todo de cuero,
es de plumas y vuela muy ligero,
si tiene dos patitas
muy largas y finitas...
Basta, ya sé: no es toro sino tero.

 


Si las vívoras fueran elegantes,
si usaran pantalón, galera, guantes
y moñitos de raso,
igual no habría caso:
quedarían tan feas como antes.

 


Un gallo a una gallina preguntó:
-Cocorocó? Cocorocó cocó?
La gallina indecisa,
primero le dio risa,
pero después le contestó que no.

 


Paloma, palomita de la Puna,
mira que no te roben tu fortuna,
esa que con descuido
olvidas en el nido:
un rayito de sol y otro de luna.

 


Saben qué le pasa a esa lombriz
que se siente infeliz, muy infeliz?
Pues no le pasa nada,
solo esta resfriada
y no puede sonarse la nariz.

 


Tijerita del cielo, golondrina,
cortá dos serpentinas de neblina,
llevatela volando
y traemela cuando
vuelvas por la República Argentina.

 


Una señora de Samborombón
le enseñaba a ladrar a su lechón.
Mas como en vez de Guau
decía siempre Miau,
creo que no estudiaba la lección.

 


Cuando la rana no se queda quieta
el sapo enojadísimo la reta.
La rana está llorando
porque no sabe cuándo
la dejará pasear en bicicleta.

 


Parece que en Japón había un mono
que dormía la siesta con Kimono.
-Qué cosa rara es
-decía un japonés-
Ver a un mono en kimono haciendo nono.

 


Qué vanidad señor la del cangrejo,
a pesar de ser feo, gordo y viejo!
Camina de costado,
mirando con cuidado
por si llega a pasar junto a un espejo.

 


Saben por qué la garza colorada
sobre una pata está apoyada?
Porque le gusta más,
y piensa que quizás,
si levanta las dos, se cae sentada.

 


Siempre de frac y zapatos finos,
no parece quye fueran argentinos.
Por qué será
que no usan chiripá
ni poncho , ni alpargatas los pingüinos?

 


En el fondo del mar, una tonina
con vestido de cola y capelina
qué creen que le pasa?
Nada, se queda en casa
solita y aburrida en la cocina.

 


Si en el mar causa pésima impresión
encontrarse de pronto un tiburón,
muchísimo más feo
es verlo de paseo
un día por la plaza de Morón.

 


Un lobo en la ciudad de Lobería,
una vez se metió en la heladería
a comprar un helado
de pollito guisado.
Por suerte le dijeron que no había.

 


Un pajarito que se llama Blas,
que tiene pico largo y para atrás,
nadie lo ha visto aún
pues parece que es un
pajarito que no existió jamás.

 


En el medio del mar nada un atún
estilo mariposa y al tuntún.
Nadando a la carrera
quizás ganar espera
si no es el maratón , el maratún.

 


Un sapo médico en Calamuchita,
cobra veinte centavos las visita.
Su única receta
ordena estar a dieta
de chupetín de remolacha frita.

 


En el fondo del mar siempre es recreo.
Nadie va a clases, nadie tiene empleo.
Como las mojarritas
no mandan más cartitas,
en el fondo del mar ya no hay correo.

 


En tucumán vivía una tortuga
viejísima, pero sin una arruga,
porque en toda ocación
tuvo la precaución
de comer bien planchada la lechuga.

 


Es tristísmo ver a un caracol
que tenga el feo vicio del alcohol.
Tarda catorce meses
en ir haciendo eses,
desde un palo borracho hasta un farol.

 


Si alguna vez conocen una trucha
que en un árbol muy alto hizo la cucha,
que solamente nada
en agua no mojada,
señores, esa trucha está enfermucha.

 


La llama, pobre es un animalito
poco apreciado en la ciudad de Quito.
Porque en el Ecuador
hace tanto calor
que quien llama a las llamas está frito.

 


Un día por la calle Carabobo
se pasea una nena con un globo.
De pronto da un traspié
y todo el mundo ve
que no es caperucita, sino el lobo.

 


Un pulo se escapó del mar un día
y, por supuesto, fue a la fue a la pulpería.
Qué le pasó al pulpero?
Nadie lo sabe, pero
creen que está corriendo todavía.

 


Una vez, por las calles de Caracas
aparecieron veinticinco vacas.
Como era carnaval,
nadie veía mal
que bailaran tocando las maracas.

 


Había una guacamayo en Guatemala
que aguantaba el sopor en una sala,
hasta que una mañana
salió por la ventana
llevando un arco iris bajo el ala.

 


En medio de una plaza patagónica
había una jirafa filarmónica
muy pálida, muy joven,
más sorda que Beethoven,
estudiaba violín, bombo y armónica

 

Limerick:
Historieta en verso, se compone de dos versos largos, dos cortos y otro largo. Orígen inglés
. La Sra. Walsh en su libro "Zoo loco"
(de donde tomamos los versos de ésta página)
Escribío 38 versos en forma de limericks para deleitarnos.