Las monedas del nonno Pepe
Todavía recuerdo
esos domingos a la hora de la siesta, eran 5 las cuadras que había que
recorrer de mi casa hasta la del Nonno Pepe, así que mi papá me
tomaba de la mano, me ubicaba del lado de la pared (nunca del lado del cordón)
y salíamos a veces solos, otras con mis hermanos a cuesta, a ese mundo
de olor a salsa pomodoro, a maní recién tostado, y a flores adornando
los portarretratos de los difuntos de la familia, nunca había gritos,
claro, solo vivían allí los nonnos, y la casa permanecía
en silencio hasta que se llenaba de nietos. Yo, la verdad, nunca me fijé
con qué se entretenían mis hermanos allá, pero jamás
me voy a olvidar la colección de monedas que se guardaban custodiadas
bajo la severa mirada de la nonna Anna, en un bolsita cosida a mano y en forma
de largo tubo. Debían ser más de 500, pienso ahora. Eran "el
tesoro" y solo yo podia jugar con ellas; en realidad, a cada nieto que
entraba a la casa, para que no molestara mucho, se le daba la bolsa, pero como
íbamos por separado, no nos enteramos hasta ya crecidos.
Que lindo jugar con monedas, había de todos los tamaños y colores,
algunas eran de Italia y otras eran de la Argentina, las había antiguas
y no tanto. Horas pasaba yo haciendo infinitos trenes, adorables casitas, innumerables
figuras. Algunas hasta se convertían en guerreros, soldaditos, muñecas,
había vecinitas, perritos, todo un mundo se podia crear con tantas monedas.
Pero... para qué tenía el nonno tanta cantidad de inútiles
moneditas?... por quë jamás me dejo llevarme ni una solita? Serian
robadas? Seguro las busca la policía, claro, eso era, las trajo de Italia
sin permiso y ahora las tenia escondidas en la bolsita larga.
Cuántos recuerdos me trae esa colección de monedas, no creo que
hubiera sido lo mismo jugar con ellas en mi cuarto, o con mis amigas, eran para
"usar" en la casa del nonno, en la mesa grande, la de los domingos,
no en la de la cocina, porque estaba siempre llena de lana y tejidos de la nonna.
Y por supuesto, bajo la estricta mirada adulta, no sea cosa que la nena se lleve
alguna, ahora que lo pienso, con lo que era yo a los 7 años, me extraña
que no haya logrado traerme tan solo una, seguramente estaba demasiado vigilada.
Automáticamente se me vienen a los sentidos todos los recuerdos que se
aparejaban con las moneditas.
El ritual era, llegar, abalanzarme hacia el tesoro, jugar, guardarlas, tomar
la leche con chocolate y tostadas, subir a la terraza y recorrer el laberinto
de sábanas, sacarle a la canaleta las hojas que el otoño había
dejado caer en ella y que ayudaban a que se llene el patio de agua, espiar la
fábrica de al lado, bajar, mirar las fotos de los tíos y primos,
ensayar fallidamente algunos puntos al crochet que nunca me salieron bien y
lo más lindo de todo, sentarme al lado de la nonna mientras tejía
para escuchar otra vez el relato del viaje a América y de la guerra,
y todo eso que la entristecía tanto y aún así, aceptaba
contar respondiendo a mi insistencia.
Todo eso recuerdo cuando pienso en las monedas... dónde estarán
ahora? Quién será su guardián? Sabrá el que las
tiene que son robadas de un tesoro de Italia o ya se habrá enterado que
el nonno las guardaba para no usar porotos cuando jugaba a las cartas?
Desde el cielo nonno... sabrás que aún guardo la canasta que me
tejiste para hacer los mandados? Sabes que me quedé con las ganas de
aprender a tejer bolsas para el pan con los sachettes de leche la serenísima?
Nonno.. era demasiado chica cuando te fuiste, pero..... será tarde para
decirte que fuiste un gran abuelo y que nunca , nunca me robé ninguna
monedita y las guardé siempre en su lugar como me enseñaste?
Ciao nonno Pepe.
A.M.A. Provincia de Buenos Aires